miércoles, 28 de febrero de 2018

El arte como provocación

Después de lo ocurrido los últimos días, en especial con la censura en la feria ARCO de la colección de fotografías "Presos políticos en la España Contemporánea", de Santiago Sierra, ha saltado la expresión "el arte como provocación". Y es que, en efecto, muchas de las obras de arte producidas a lo largo del tiempo lo han sido, como también muchas han ido pasando desapercibidas. Como tantas veces, me vienen a la memoria muchas obras que, sin intención de sistematizarlas, van a ir ilustrando lo que pretendo transmitir.

La semana pasada salió otra noticia relacionada con lo que nos ocupa, pero esta

vez en Bolivia, concretamente en la ciudad de Oruro. Cada año se celebra un conocido carnaval en el que se mezclan las tradiciones indígenas y las cristianas, se anteponen las ideas del bien y el mal, y, por supuesto, se transgrede la normalidad. Y medio de tanto jolgorio emergen dos figuras simbólicas: la invisible de la Pachamama y la de la Virgen del Socavón. El caso es que la artista local Rilda Paco ha realizado una pintura dedicada a la citada Virgen, pero con un tanga rojo que tapa la desnudez de la mitad inferior de su cuerpo. Una verdadera provocación, manifestada por la propia artista, que no ha dejado indiferente a nadie. Lo que ha pretendido, además de poner de manifiesto la hipocresía social de quienes reverencian la imagen cargados de alcohol y demás, ha sido denunciar la cosificación de la imagen de las mujeres que tienen muchos varones. Para ella su obra, centrada en uno de los iconos centrales de su ciudad, representaría esa visión hacia las mujeres tan extendida entre la masculinidad y causante de diversas formas de violencia.     

Cuando se hace un repaso del arte a lo largo del tiempo, no deja uno de

sorprenderse por la gran variedad de formas y significados de las obras que se han creado. También, por las intenciones que han podido tener quienes las han plasmado con su talento. Que la provocación ha estado presente, no debe cabernos la menor duda. Que lo ha estado siempre, sería exagerado decirlo. Y que la forma de contemplarlas ha ido variando en cada época, también es cierto. Así, lo que se hizo en un momento concreto, pudo haber sido denostado, pero luego pudo haber pasado a ser reconocido. O también, reconocido en el momento de su creación, pudo haber pasado a ser objeto de rechazo en momentos posteriores. En todo caso, observamos y valoramos, y con ello podemos mostramos tolerantes o intolerantes. Todo esto explicaría, por ejemplo, los momentos de iconoclasia que se han manifestado a lo largo del tiempo. Una expresión que incluso en nuestros días hemos podido ver en los lugares donde el rigorismo islamista está presente.      

Si añadimos a la dimensión temporal, la espacial, la cosa se complica. Porque los contextos, aun coincidentes en el tiempo, pueden resultar muy distintos. Y de nuevo volvemos a observar y valorar, pero esta vez con el tamiz de los valores de la cultura propia. Y de nuevo volvemos a dar muestras de nuestro grado de tolerancia. Los contrastes entre los mundos no han dejado de estar presentes. Lo occidental europeo, lo oriental asiático, lo africano, lo americano, lo occidental euro-norteamericano, lo árabe-musulmán... serían algunos ejemplos simplificados de esos ámbitos. Y ante el descubrimiento de lo nuevo y lo diferente, la reacción ha sido variada. En muchos casos, sobre todo entre artistas, de influencia ya hasta admiración.       

En el caso del arte religioso medieval europeo uno no puede por menos que tener presente, por ejemplo, el mito del pecado original o la obsesión cristiana por combatir el pecado de la lujuria. En los dos casos la desnudez está presentes. Es lo que ocurre con Eva, un personaje maldito por ser la responsable del fin del paraíso terrenal, que en la catedral francesa de Autun sólo es tapada pudorosamente en su zona púbica. Y en cuanto a la lujuria, la representación de imágenes explícitas de sexo abunda sobremanera. Establecer una frontera para la mente de quienes realizaron esas obras entre lo que era advertencia moral o provocación, resulta imposible, pero que más de una tenía un contenido de lo último, no cabe la menor duda.   

¿Y qué podemos decir de esa pléyade de vírgenes que aparecen con uno de sus pechos al desnudo amamantando a su hijo que desde el gótico se han ido pintando o esculpiendo? Famosa es la "Virgen de Melun", pintada por Jean Fouquet, donde la imagen de la propia Virgen, ataviada de telas y joyas lujosas,  se dice que puede ser el vivo retrato de una amante del donante. Y como esta pintura, bastantes más, como las Paolo de Giovanni o Antonio Peris, las ya renacentistas de Leonardo da Vinci, Alberto Durero o El Greco, la esculpida, ya en el siglo XVIII, por Francisco Salzillo... Imágenes donde se mezcla la inocencia de lo maternal con el carácter sagrado, pero lo suficientemente atrevidas como para provocar en más de una mente un sentimiento de horror.

El tema del Juicio Final, con el tránsito del mundo terrenal al celestial, es también muy recurrente. Y de nuevo es desde el gótico cuando aparecieron frescos más o menos majestuosos en los que la dualidad bien/mal o cielo/infierno se expresa mediante la contraposición del pudor de quienes se salvan con la desnudez de quienes se reprueba. Lo podemos contemplar, entre tantas, en las obras de Giotto en la Capilla Strovegni de Padua, de Nicolás Florentino en la Catedral Vieja de Salamanca, de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano. Y también, como una representación quizás más original, en "El jardín de las delicias", de El Bosco. Fueran o no rigoristas en lo religioso el artista flamenco o el florentino, y que por ello tuvieran una intencionalidad moralista, no dejan de reflejar un erotismo más que explícito, por el primero, y una estética homoerótica, por el segundo. 

Fuera del campo de la religión, provocadores fueron Tiziano, Rubens, Rembrandt, Velázquez, Goya...  El veneciano, en la "Venus de Urbino", lo fue disimulando un desnudo radiante  mediante la excusa de una figura mitológica; el sevillano, en la "Venus del espejo", barroquizando su genio artístico mediante la contraposición mito/realidad, visibilidad/invisibilidad...; y el zaragozano, en la "Maja desnuda", andándose con menos tapujos, excepto en esa máscara real que alteró el rostro de su, al parecer, amada Cayetana. 

Una provocación que lleva a introducir en los lienzos figuras de mujeres en estado natural, no necesariamente desnudas por completo, como hizo Rembrandt en los retratos de Hendrickje, su compañera durante la viudez, mientras se encontraba en la cama o cuando salía del baño. Y también, de nuevo con Velázquez, lo que le llevó a retratar a su antiguo esclavo Juan de Pareja con la misma pose y dignidad, salvo en su vestimenta, que la del papa Inocencio X; o, por otro lado, que no se olvidara de los bufones, enanos y doncellas de la corte, cuyos retratos han pasado a la posteridad como los de reyes, consortes, príncipes, infantas y nobles, que al al fin y al cabo portadores no dejaban de tener e mismo color de la sangre, por más que se haya pretendido diferenciarlo simbólicamente. 

Lo que a lo largo del siglo XIX fue dando lugar a un mayor grado de resquebrajamiento formal e ideológico en el mundo del arte, no va a dejar de ser la expresión de una mayor autonomía en la creación artística. Sin que el medio dejara de condicionar a quienes protagonizan dicha creación, más que hasta ese momento se lanzaron a hacer lo que les daba la gana. Gustaran o no las obras, escandalizaren o no, vendieran o no. En fin, llegado el caso, provocaran o no. Y para muestra, Courbet, con su "Entierro en Ornans", trasunto de  "El entierro del conde Orgaz", con la representación del amor lésbico en "El sueño" o con la rotundidad erótica de "El origen del mundo". O Manet, que acabó cerrando el círculo del desnudo femenino, remozado de diversas formas por los artistas antes aludidos de los siglos XVI-XVIII, a través de "Olimpia", una humilde prostituta parisina, merecedora de ser retratada como lo fueron las mujeres de la nobleza o las amantes plebeyas de los nobles. 

No pretendo caer en lo que ayer expresó Juan Luis Cebrián, conocido y más que influyente periodista metido de lleno en el mundo de los negocios, para quien el origen del arte como provocación se encuentra en el siglo XX. Aludió, en primer lugar, a la obra "La fuente", de Marcel Duchamp, quien elevó en 1917 a la categoría de obra artística un urinario. También mencionó Cebrián a una de las grandes obras del muralista mexicano Diego Rivera, "El hombre en el cruce de caminos", que realizó en 1933. Encargada por el magnate David Rockefeller para decorar el vestíbulo de su centro financiero en Nueva York, acabó siendo destruido por orden del propio mecenas, que no podía soportar que entre la vorágine de rostros, conocidos o anónimos, apareciera el del mismísimo Lenin, icono del comunismo. Empero, el magnate, que no tuvo empacho en cumplir con el pago del encargo, no consiguió completar su deseo, porque al año siguiente el mural fue reproducido en la capital mexicana, donde puede contemplarse todavía.  

Es cierto que el movimiento dadaísta, al que pertenecía Duchamp y que surgió en plena eclosión del belicismo capitalista, tuvo como carta de naturaleza la provocación descarada. Pero no es menos cierto que ya en años anteriores, los primeros del siglo XX, había proseguido la tendencia de ir incrementándose el grado de libertad en la creación artística. Como muestras, el cuadro "Las señoritas de Avignon" de Picasso -de nuevo con unas prostitutas de por medio- y el cubismo que le siguió, el fauvismo de Matisse, la abstracción lírica de Kandisnki, la geométrica de Mondrian, Malevic y tantos otros, el orfismo de Delaunay, los expresionismos del grupo "El jinete azul" y de "El puente"... Toda una expresión de libertad que dio lugar a una gran disparidad de intenciones por parte de los y las artistas: desde la simple decoración hasta la denuncia, pasando por la propaganda política, la expresión de estados de ánimo...

La provocación en la libertad artística no ha dejado de parar a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado y lo que llevamos del presente. Sería imposible enumerar todas esas obras y a quienes las crearon. Más fácil resulta mencionar, a modo de ejemplos y por distintas razones, individualmente obras, artistas y hasta movimientos, que, más que nunca, se han ido sucediendo y así sigue siéndolo. Me voy ahorrar hacer una larga enumeración, pero menciono sólo desde los años treinta obras como -¿por qué  no?- el "Guernica" de Picasso; a artistas como Khalo, Dalí, Miró, Pollock, Calder, Warhol, Bacon, Tapies, Genovés...; a movimientos como el expresionismo abstracto, el arte cinético, el pop-art, el arte conceptual, el matérico, el povera, los happennings, el body art, los performances...


Epílogo

Y no quiero acabar este escrito sin dejar constancia de dos artistas ligados a  Barbate, amigos míos y geniales, cada uno a su manera. Tato Cort y Luis Valverde Luna, claros ejemplos de cómo el arte lo es desde el momento en que surge la intencionalidad de crear imágenes para ser percibidas y, cuando es necesario, para provocar la reacción de quienes las contemplan. Ha habido veces que, por desgracia, han tenido que sufrir la destrucción de algunas de sus obras. Las dos últimas fotografías que aparecen son sendas muestras de lo que digo. 

El "El Faro del Trafalgar", que fue erigido a finales de los 90 en el instituto Trafalgar gracias a la labor de Joaquín Cort Basilio, quien, como profesor, que contó con la colaboración del alumnado, acabó en 2001 víctima de una pala excavadora, que, por supuesto, no actuó por su cuenta. Su inspirador buscaba sintetizar simbólicamente varias cosas: de un lado, mediante el topónimo tan universal de Trafalgar, el propio nombre del centro, el de un cabo y su tómbolo tan llenos de belleza, y el de una batalla naval que tuvo como escenario las cercanías de dicho cabo; y de otro, su enraizamiento en la realidad circundante, lo que explicaría que se utilizaran preferentemente materiales recogidos en las playas del municipio. ¿Una provocación?   

La otra obra, "El monumento a la Paz", de Luis Valverde Luna, estuvo instalada durante un tiempo en la rotonda de entrada en Barbate. La idea tuvo su origen en 1998, en plenas movilizaciones contra la instalación de un polvorín en las proximidades de la localidad de Barbate. Después de un primer intento con un mural pintado sobre una chapa, que acabó arrancado del solar donde estaba situado, su nuevo trabajo, inserto en un proyecto didáctico de los centros educativos del municipio, se instaló en 2007 en el lugar antes indicado. La figura escultural de una mujer, alegoría de la Paz, era situada en el centro de una estructura de ladrillo con forma de arco irregular. Duró poco: tres o cuatro años después fue arrancado y la escultura, depositada en mal estado en un almacén municipal.

Y no fueron talibanes o cualquier otra variante de rigorismo islámico quienes lo hicieron. Lo fue esa clase de gente que lleva en sus mochilas la cantidad de ignorancia suficiente como para tomar decisiones que condenan a algunas obras de arte a acabar en un basurero o un almacén.



(Imágenes: fotografía de José Luis Roca tras la retirada de la obra "Presos políticos en la España Contemporánea", de Santiago Sierra; "Virgen del Socavón", de Rilda Paco; relieve en una pieza de terracota, en el Museo Arqueológico de Tarragona; "Komachi-biki", de Kitagawa Utamaro; relieve de la fachada de la Biblioteca Santa María de los Ángeles de Salamanca; "Virgen de Melun", de Jean Fouquet; fragmento de"El jardín de las delicias", de El Bosco; "Maja desnuda", de Francisco de Goya; "Juan de Pareja", de Diego Velázquez; "El origen del mundo", de Gustave Courbet; fragmento de "El hombre en el cruce de caminos", de Diego Rivera; "Composición en rojo, amarillo, azul y negro", de Piet Mondrian; "Leda atómica", de Salvador Dalí; "El Faro del Trafalgar", de Tato Cort; "Monumento a la Paz", de Luis Valverde Luna).


[Artículo publicado el 6-03-2018 en http://www.rebelion.org/docs/238665.pdf]

lunes, 26 de febrero de 2018

El tropel de águilas indomables

Hace mucho tiempo que ocurrió. En aquel momento sentí cómo el corazón me daba un vuelco y los escalofríos por cuerpo no cesaban. Hubieron de pasar varios días para que pudiera volver a mi estado normal, aunque tuve siempre presente la presencia de esas horas terribles.

¿Pero qué ocurrió para que tenga que estar escribiendo ahora estas letras? Aquel día el sol desapareció, escondido por las nubes negras que irrumpieron con lluvia. El cuerpo quedó humedecido y el frío del invierno se encargó de hacerlo tiritar. Ignoro por qué no cogí un catarro o una pulmonía. A lo mejor fue porque el miedo dominaba mis actos y se convirtió en un verdadero anti-virus. Pero en medio de ese espectáculo de oscuridad, lluvia y frío se alzó por encima de todos el vuelo desgarrador del águila indomable. Su vuelo, veloz, y su furia, incontenida, fue un continuo ir y venir por todos los lugares y rincones de la ciudad. El gran tropel de bichos negros volantes no cesó durante horas en su empeño por destruirlo todo: hombres y enseres, moradas y plantas. La tierra ese día no se tragó nada ni a nadie, fue el aire el que recogió sordo los gritos, los llantos y las voces de tanto ser indefenso, humillado y torturado hasta extremos que rayaban con la extinción.


¡Qué terrible espectáculo! Hablar de hombres, mujeres y niños, del agua que corría roja por las calles o por los canalones, de brazos, de piernas o trozos de carne que se amontonaban con los escombros, era hablar de muerte.


Durante días el silencio fue la voz unánime de los sobrevivientes. El luto por los muertos se convirtió en el símbolo del dolor. Era impresionante ver la marcha lenta hacia el enterramiento de los seres queridos o el movimiento de los brazos retirando escombros y construyendo nuevos hogares. Cada hombre era uno solo y todos a la vez.


Ahora, lejos de aquellos momentos, me encuentro sosegado, tranquilo, expectante. La experiencia vivida y sufrida sería vana si no fuéramos capaces de averiguar y comprender el porqué de tanta crueldad humana, la razón de la existencia de  tantas águilas devoradoras de vidas. El día de hoy ha amanecido limpio, todo azul, reinado por el sol amarillo que alumbra y calienta este nuevo tiempo, más cálido, verde y de colores.


(3-03-1981)

domingo, 25 de febrero de 2018

Miles de personas se manifiestan contra la mina de uranio de Retortillo

Miles de personas se manifestaron ayer por la tarde en Salamanca contra la mina de uranio que quieren abrir en el término municipal de Retortillo y en favor de "un medio rural vivo". Ubicada en el oeste de la provincia, se trata de una zona dedicada tradicionalmente a la actividad agraria, en especial la ganadera, y más recientemente también al aprovechamiento de sus aguas termales. De llevarse a cabo el proyecto minero, se verían gravemente afectadas, a lo que habría que añadir las repercusiones negativas sobre el ecosistema y la salud humana. 

En la página electrónica de la Coordinadora NO a la mina de uranio pueden verse pormenores acerca de las repercusiones del proyecto presentado por la empresa australiana Berkeley y que cuenta con la aquiescencia de la Junta de Castilla y León, gobernada desde décadas por el PP. Así mismo, se detallan las acciones que están llevando a cabo, tanto legales como movilizaciones, para paralizarlo.  

Ya me referí hace casi un año al problema y, derivado de ello, la tala de encinas que se estaba realizando por la empresa  ("Hay que paralizar a mina de uranio..."). El peligro de que siga adelante ha hecho que ayer tuviera lugar una nueva manifestación, muy numerosa, a la que acudieron principalmente personas de la capital y de los pueblos más afectados, sin que faltaran de otras provincias. Un buen síntoma, teniendo en cuenta la campaña que tanto la empresa como la administración autonómica han lanzado, basada, como suele ser recurrente, en la falsa promesa de miles de trabajo. 

Llama la atención el tratamiento de algunos medios de comunicación, que o bien han reducido el número de asistentes (en algunos casos, a mil personas) o simplemente no han publicado nada sobre la manifestación, como ha hecho La Gaceta de Salamanca, órgano de la derechona conservadora de la provincia y el único diario de papel existente en la provincia.  

(Fotografía facilitada desde la Coordinadora No a la mina de uranio) 

Unas reflexiones mías sobre el 23-F al fragor de lo ocurrido

Anteayer fue 23 de febrero, una fecha que ha quedado marcada en la memoria. Aniversario del intento de golpe de estado o, por qué no, de un golpe efectivo, saco a la luz un breve texto que escribí cuatro días después del acontecimiento. Se trata de unas reflexiones que, al fragor de lo ocurrido, intentaban buscar las claves de los movimientos militares habidos ese día y del comportamiento de distintos sectores políticos. Por eso planteaba que mi escrito se trataba más de unos interrogantes que de unas conclusiones. De lo que sí dejé constancia es que ya en ese momento dudaba de que hubiera sido un golpe fracasado, algo que han defendido y siguen haciéndolo diferentes analistas políticos y del campo de la Historia. Algo que en mi cuaderno ya he dejado constancia en otras ocasiones con entradas como 23-F: hace 29 años (1), 23-F: hace 29 años (y 2) o ¿Un galimatías lo del 23-F?

El intento de golpe fascista que hace cuatro días nos amenazó, aún colea. Ya tendré tiempo, creo, de extenderme sobre el tema.  Ahora sólo quiero trazar una serie de líneas que pueda servir, más que como conclusiones, de interrogantes. Los medios de comunicación, el estado y los partidos parlamentarios tratan de interpretarlo como un golpe a la democracia. Sin embargo, fue ese mismo estado, su gobierno y los partidos parlamentarios los que no hicieron nada para atajarlo. La "Operación Galaxia" o las razones que obligaron a dimitir a Suárez, conocedor del intento, nos muestran su interés por sofocar la sublevación contra la democracia o, en el caso de la "oposición", las presiones que hayan podido ejercer para denunciar públicamente las maniobras y exigir una depuración seria. A mi modo de ver el golpe en sí no va contra el concepto abstracto de democracia. No está exento de estar inmerso en la lucha de clases. De hecho, hoy se está utilizando para forzar a la "oposición" a apoyar una derechización del gobierno so pretexto de salvar la democracia. Yo me pregunto: ¿a quién le interesa el golpe fascista? ¿No se ha dicho que la "democracia" supone una forma de dominación más acorde a los nuevos tiempos y requisito indispensable para que para poder tener relaciones la burguesía española más dinámica con la europea? A mi modo de ver, el fascismo (de cualquier tipo: a los años 30, a los franco o a lo actual) es una forma de dominación del gran capital financiero que se utiliza cuando se necesite, cuando peligre su forma de dominación. Aquí en España la herencia de 40 años de franquismo ha dejado sus secuelas y se tienen que dejar sentir. Pero hay más: yo no me creo que las supuestas intervenciones de los golpistas de suspender ciertos artículos de la Constitución, acabar con el terrorismo de forma contundente y devolver el poder a los civiles con unas elecciones sean las únicas. En España, en la lucha contra el fascismo, ha surgido una generación de cuadros forjados en su lucha, que tienen suficiente capacidad como para potenciar, o al menos servir de embrión, futuras bases de lucha contra el sistema. Contra ésos iría dirigido el golpe. Conseguido eso, harían falta muchos años para volver a reconstruir lo perdido.

(27-02-1981)

sábado, 24 de febrero de 2018

Vuelve a cobrar vida la página de Asociación por la Memoria Histórica del PTE y la JGRE

Hace unas semanas han vuelto a activar la página electrónica de la Asociación por la Memoria Histórica del PTE y la JGRE. La última entrada había aparecido a finales de 2014, pero felizmente han vuelto a publicar algunas más. Entre ellas, una crónica del encuentro que mantuvimos en julio de 2015 militantes de Salamanca del PTE, la JGR y la ORT.  Otras de las entradas nuevas se refieren a una entrevista a Isabel Tejerina, que fue concejala por el partido en Santander; al luchador permanente que fue Miguel Jiménez Hinojosa y la calle sevillana que le han dedicado; a Mari Luz Nájera, víctima por el impacto de un bote de humo en el enero sangriento de 1977, y recién homenajeada en la capital del estado; o el último libro escrito por José Luis Cancho, precisamente de memorias, que una de las tantas víctimas de la violencia de la dictadura cuando fue lanzado al vacío desde una ventana de la comisaría de la capital vallisoletana.

Ahora quienes están a cargo de la edición de la página electrónica están anunciando su reestructuración. Me alegro por todo ello. Ignoro cuál ha sido la razón del parón habido durante tres años, pero que vuelva a recobrar vida es una buena señal. Lo es como una forma de mantener viva la memoria de unos años que fueron importantes en la historia de nuestro país. Unos años de luchas colectivas y sacrificios personales que, aunque acabaron con caminos divergentes entre la militancia, contribuyeron a acabar con la dictadura. No fueron precisamente el PTE y la JGR organizaciones marginales, pese a su humilde dimensión, por lo que conviene que sea recordada y también reconocida.

Fue una pena que la Asociación no participara en las jornadas que tuvieron lugar hace un año en Madrid bajo el título Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales. En ellas tuve la oportunidad de participar en dos de las sesiones con sendas comunicaciones, una de ellas dedicada a mi experiencia militante en la organización salmantina. Me llamó la atención cómo en algunas ponencias se resaltó la importante labor realizada por el PTE en diversas luchas y movilizaciones, como ocurrió en Andalucía en el impulso de la lucha jornalera, y la demanda de autonomía y las masivas manifestaciones del 4 de diciembre; o en Castilla y León, también en las reivindicaciones autonomistas. 

Hablando en el citado Congreso con algunos de los ponentes, coincidimos en lo poco que se ha estudiado el papel jugado por la JGRE, que fue durante esos años con diferencia el grupo juvenil más numeroso, activo e importante. Existe, pues, una laguna histórica que debe resolverse, por lo que indagar en su conocimiento y reivindicar dicho papel es una necesidad. Sus dirigentes han caído en el anonimato y la que fue su numerosa militancia apenas resulta visible. 

Espero que la reactivación de la página electrónica sirva para volver a seguir manteniendo una memoria histórica necesaria y, en lo posible, que posibilite el impulso y difusión de investigaciones históricas.     

viernes, 23 de febrero de 2018

La ministra García Tejerina y el mito de la "huelga a la japonesa"

En pleno debate en torno a la huelga de mujeres convocada internacionalmente para el día 8 de marzo, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, soltó ayer que lo que habría que hacer ese día es una "huelga a la japonesa". No me extrañó su respuesta, porque ya he oído esa expresión más de una vez en boca de gente perteneciente a medios políticos conservadores. La última vez, a una compañera de trabajo que pretendía justificar su negativa a secundar una de las huelgas que se convocaron hace unos años para protestar contra las medidas tomadas por los gobiernos del PSOE y el PP al comienzo de la crisis económica. Aliados, como son los círculos conservadores, de las empresas, cuando se convoca una huelga dicen que, en vez de no trabajar, habría que hacerlo más. Lo sueltan así y se quedan tan a gusto.

Las palabras de la ministra están siendo motivo de un amplio tratamiento de distintos medios de comunicación, con un amplio consenso a la hora de desmontar lo que no deja de ser un mito. Hasta el diario El País ha informado de su consulta en medios diplomáticos japoneses en España y el desconocimiento que en ellos tienen acerca del significado del término "huelga a la japonesa". No ha faltado tampoco la reacción en algunos grupos feministas, que han denunciado que muchas mujeres ya viven cada día el exceso de trabajo derivado de su actividad extradoméstica y la que realizan en el hogar.  


Indagando en algún libro y la misma red electrónica, no he conseguido obtener algo que leí o escuché hace unos años sobre el origen del término. Partiendo de que no es una práctica extendida en Japón, habría sido una forma de presión laboral en el contexto social de ese país. En ese sentido, el incremento intencionado de la producción no sería por amor a la empresa y sus dirigentes, sino para conseguir reivindicaciones laborales. Y la aparente originalidad tendría una razón más que poderosa: se hizo en el contexto del conocido como toyotismo, un sistema de organización de la producción muy extendido en Japón desde los años cincuenta. 

El toyotismo, derivado del nombre de la famosa empresa de automoción, tiene un objetivo inverso al de otros métodos de producción. En lugar de fabricar artículos con anterioridad para después venderlos, se hace desde una demanda previa, evitando de esta forma la acumulación de stocks y con ello se evita el riesgo de pérdidas para la empresa. 



Se entiende así la forma de presionar que en alguna ocasión podría haberse dado en Japón: trabajar más para provocar pérdidas a la empresa. Al fin y al cabo ése siempre es el propósito de cualquier huelga.


En todo caso, haya o no ocurrido, no deja de ser un mito que gusta utilizar y cultivar a quienes aman tanto al sistema económico imperante.

Trump y la matanza de Florida

Donald Trump salió ayer con otra de sus genialidades. En plena conmoción por la enésima matanza en un centro de enseñanza, no se le ha ocurrido otra cosa que proponer que se dote al profesorado con armas de fuego para hacer frente a quienes intenten provocar tiroteos. Lo hizo durante la recepción en la Casa Blanca de sobreviviente y familiares de víctimas de la matanza de Florida, acaecida la semana pasada.

La violencia que emerge en cada momento en EEUU refleja la situación en que se encuentra una sociedad enferma, basada en el principio de la obtención de beneficios individuales a corto plazo, cuesten lo que cuesten. Todo ello aderezado con el sentimiento de pertenencia a una gran nación, poderosa y caprichosa, que se siente heredera de una tradición que hinca sus raíces en el mito del designio divino de haber sido elegida como salvadora del mundo. Las armas son, además de instrumentos de dominio para conseguir las cosas, la simbolización de que todo el mundo, desde su particularidad, puede participar en esa empresa. Con un arma cada individuo defiende su propiedad, aunque para mucha gente sólo represente su miseria material, y de esa manera se siente parte de un colectivo gigante, la gran nación americana, capaz de dominar el mundo.   

¿Qué se puede pedir de un presidente que, grado de inteligencia aparte, sólo entiende las relaciones humanas a base del empleo a su antojo de la fuerza bruta? Trump no deja de ser expresión de un forma de entender la vida y el mundo, claramente enraizada en su país. Ha hecho uso del poder que le confiere ser una persona lo suficientemente rica como para hacer sentir a mucha gente, incluso quienes hasta poco o nada poseen, que puede ser como él, como si fuera un espejo de ilusiones. Con su llegada a la presidencia pretende trasladar su forma de gestionar sus empresas a la esfera de la administración imperial. Y para ello hasta vale proponer que el profesorado añada una más a sus funciones: la de convertirse en pistoleros.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Peligra la libertad de expresión y la de creación artística

La libertad de expresión y la libertad de creación artística están en peligro. Ayer condenaron al cantante rapero Valtonyc a tres años y medio de cárcel; hoy una jueza ha secuestrado cautelarmente un libro del periodista Nacho Carretero; y también hoy se ha censurado en la feria ARCO una colección fotográfica de Santiago Sierra. Por medio se encuentran acusaciones de injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo en canciones; la mención a un exalcalde del PP que se le ha vinculado al narcotráfico; o la denuncia por la existencia de personas presas por motivos políticos en España. Decisiones judiciales que van en una sola dirección y/o que pecan de desproporción. Una decisión empresarial que resuelve evitar que se visualice un problema político. 

No son los únicos casos. Son muestras de una situación que se está envenenando. A la que se une el procesamiento, cuando la prisión preventiva, por motivos políticos. Lo estamos viendo en Catalunya, con el desfile de llamamientos judiciales y el encarcelamiento de varias personas, o en el caso de Altsasu, en Navarra, con varios jóvenes en prisión y peticiones elevadas de penas bajo la acusación de terrorismo. 


Decisiones judiciales, en fin, que están siendo motivo de duras críticas, incluso desde sectores del propio ámbito de la judicatura, en los que se rechazan determinadas acusaciones o se considera desproporcionadas algunas medidas. Lo que contrasta con otros casos, donde las personas implicadas en diversos delitos no son procesadas, se les aplica eximentes, se les permite vivir fuera del país...   


Estamos, pues, asistiendo a un claro retroceso de los derechos y las libertades en general. La libertad de expresión y el de creación artística, entre ellas. Y el mundo de la justicia está tomando parte.

martes, 20 de febrero de 2018

La versión empalagosa y embarazosa del himno

El otro día la cantante Marta Sánchez estrenó su versión del himno de la España monárquica. La novedad más destacable, más que el estilo de cantarlo, ha sido hacerlo con letra, que, además, ella misma la ha escrito. Con ello podría desaparecer el "la-la-la-la..." que entonan la aficiones de las distintas selecciones deportivas o incluso podría sustituir la versión franquista -la del "¡Viva España, / alzad los brazos, / hijos del pueblo español / que vuelve a resurgir..."-, escrita por José Mª Pemán y que todavía mantiene más de uno o una. 

Ha habido dirigentes políticos -de la derecha, por supuesto- que no han desaprovechado la ocasión  para saludar el gesto de la cantante. Mariano Rajoy, Albert Rivera, Rosa Díez... han lanzado sus mensajes, dejando muestra de su fervor. Incluso el propio González Pons ha propuesto que sea cantado en la final de la Copa del Rey de fútbol. Varias plumas también han querido dejar constancia de lo que en el fondo consideran un hito, pues vendría a tapar ese hueco aún no rellenado.

Pero no está de más aclarar algunas cosas. Tengo el recuerdo de su presencia en los momentos previos a la primera guerra habida contra Irak, entre 1990 y 1991, animando a las tropas españolas que pasaron por el golfo Pérsico. Su amor patrio me recuerda al de esa clase de artistas, deportistas o gente famosa, siempre con posibles, que le gusta ubicar su residencia fiscal allende las fronteras, buscando el calor de lugares más ventajosos para sus bolsillos.  

Por mi parte poco más puedo decir. Como sobre gustos no hay nada escrito, que disfrute quien quiera de la versión musical, intensamente empalagosa, y de la letra, calificada por un articulista de El País de "embarazosa". Que sigan con su "a Dios le doy las gracias por nacer aquí".

jueves, 15 de febrero de 2018

Lo que dijo antaño y lo que está haciendo ahora el magistrado Llarena

Según informó ayer eldiario.es Mireia Boya, exdiputada de la CUP, interpeló al magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena durante el interrogatorio judicial diciéndole que él mismo había defendido "una solución política para Catalunya". El magistrado contestó matizando el contenido de esa alusión, añadiendo los términos "esencialmente" y "frecuentemente". 

Las palabras de Llarena forman parte de unas declaraciones suyas al diario  El Mundo en octubre de 2012, cuando era el presidente de la Audiencia de Barcelona. Entre otras cosas manifestó que la cuestión entre Cataluña y España tiene "una solución esencialmente política"; que existen "sentimientos generalizados de la ciudadanía" que necesitan de una respuesta política; que "Lo que no se puede pretender es que toda la cuestión relativa a atribuir un espacio significativo a la individualidad catalana y toda esta cuestión relativa a la integración de Cataluña en España se vaya a resolver judicialmente, porque no tiene que ser así"; que quienes deben resolver el problema son "los que llevan la gestión política en Cataluña y en el Estado"; que "los jueces no tienen ninguna capacidad ni ningún instrumento de solución"; o que, sobre una consulta, "en todo caso la respuesta de los tribunales a la cuestión concreta de la identidad catalana y de la integridad del Estado español no tiene una respuesta judicial sino política".

Teniendo en cuenta el cargo que ostentaba entonces, las palabras de Llarena ya resultaban relevantes. Sin embargo, su sentido difiere claramente del comportamiento que está mostrando en la actualidad como miembro del Tribunal Supremo. Se ha convertido en un instrumento del estado, condicionado por las decisiones del gobierno, tendente a hacer de la intervención judicial la base de la resolución del conflicto político existente.

Si hace seis años mostraba un distanciamiento acerca de que lo judicial interviniera en el espacio de lo político, entendido éste como propio del ámbito de quienes gestionan los poderes legislativo y ejecutivo, no cabe la menor duda que en el momento presente el magistrado lo que ha hecho ha sido cambiar, al menos en los hechos. En la realidad política lo que está ocurriendo es lo contrario. Desde el gobierno se ha confiado en el poder judicial para que sea el pilar que asiente su postura. Muy lejos, por tanto, de esas palabras suyas de que "los jueces no tienen ninguna capacidad ni ningún instrumento de solución".    

Defiendo que el poder judicial también es un poder político. A diferencia de los otros dos, una de sus especificidades se encuentra en que quienes lo ejercen necesitan de una capacitación técnica en materia jurídica. Pero sus componentes no tienen el don de la exención sobre la realidad en la que viven y actúan. Son parte de ella y, como todo individuo, disponen de una personalidad propia, formada por una trayectoria vital, unos valores y hasta unos intereses, que marca su manera de concebir las cosas. Eso es lo que explica tantas decisiones judiciales controvertidas en diferentes asuntos. 

Y en el caso que nos ocupa, las altas esferas del poder judicial han asumido un papel peligroso: participar de las decisiones emanadas del poder ejecutivo central. Si Llarena se mostró hace años celoso por mantener la autonomía del poder del que forma parte, ahora ha sucumbido. Y es que acusar a personas de delitos como el de rebelión o sedición resulta sumamente grave. Como también lo es  mantenerlas en la cárcel. O seguir llamando a declarar a más gente bajo las mismas acusaciones.  

miércoles, 14 de febrero de 2018

Murió Josefina Samper, siempre luchadora

Hace un par de días nos dejó Josefina Samper. Una fiel compañera en todo. Militante comunista desde joven, la inició en la ciudad africana de Orán, que formaba parte de la colonia francesa de Argelia. Era un destino muy frecuente de quienes vivían en el ángulo sureste de la Península, de ese campesinado pobre que buscaba en la emigración allende los mares el futuro que no encontraba en su propio país. Josefina pertenecía a una familia originaria de la alpujarra almeriense que emigró en los años treinta. Y en ese destino conoció algunos años después de la Guerra Civil a Marcelino Camacho. Fue una elección difícil, porque el protagonismo que fue adquiriendo su compañero en la lucha antifranquista fue llevándola a una situación de duros sacrificios. De vuelta en España, ya a finales de los años cincuenta, hubo de afrontar las secuelas inherentes a las represalias derivadas de la lucha política. Fue el sostén de la familia cuando Marcelino era internado en las cárceles. Pero no actuó sólo en su pequeño ámbito privado, porque como militante comunista asumió la solidaridad con quienes sufrían la misma situación. Participó por ello en las redes que se fueron creando, formadas en su mayoría por mujeres, jugando un papel muy activo. Es frecuente verla sonriente acompañada de su compañero, dando la impresión de haber sido una figura de segundo orden. Pero se olvida que en las luchas colectivas cada persona juega un papel tan importante como el de las demás. Hace dos años, gracias a la labor de IU y el PCE, fue galardonada con un reconocimiento simbólico: la Medalla de Andalucía. Con Josefina se va una más de las pocas personas que van quedando de una generación de personas, nacidas en las primeras décadas del siglo XX, que tuvo la dignidad de mirar de tú a tú a quienes llevaban ostentado el poder desde siglos atrás. Una generación que tuvo en su seno a muchas mujeres como Josefina y muchos varones como Marcelino que nunca se doblegaron.      

(Imagen: retrato de Josefina Samper realizado por David Padilla)  

martes, 13 de febrero de 2018

Rememorando a Els Comediants y su Sol, solet

Ayer vi en La 2, dentro de "Los imprescindibles", un programa que me retrotrajo a 1979. Dedicado al grupo Els Comediants, reviví el espectáculo con el que un día de primavera nos sorprendieron a miles de personas por las calles de Salamanca. Teniendo ese curso las clases por las tardes, al acabar la jornada nos topamos en la misma Plaza de Anaya, entonces el corazón universitario de la ciudad, con una tropa de músicos y saltimbanquis. Iban ataviados con trajes y disfraces, a cuáles más variopintos, con la figura del sol como centro de referencia. Dejándonos llevar por su música y sus movimientos, una riada de gente se fue formando a lo largo de la calle la Rúa hasta llegar a la Plaza Mayor. Como colofón, varios de sus componentes, en forma de cabezudos y representando los poderes fácticos municipales, nos ofrecieron el correspondiente saludo desde el balcón principal del Ayuntamiento.

Era la primera primavera tras las elecciones municipales habidas casi dos meses
antes. Las elecciones que trajeron aire fresco a muchas ciudades y muchos pueblos del país después de la larga noche del franquismo. Salamanca, como en tantas otras capitales, conoció el triunfo de las candidaturas del PSOE y el PCE, que juntas gobernaron durante cuatro años. El episodio que protagonizaron Els Comediants, representando la obra Sol, solet, vino a simbolizar lo que ese año supuso para mucha gente. Una esperanza que albergaba el deseo de cambiar muchas cosas, aun cuando lo que fue llegando años después, tras la hegemonía del primero de los partidos antes citados, acabara siendo un fiasco.

En el programa de televisión emitido ayer, realizado cuatro años antes, se hizo un repaso de las cuatro décadas de historia de la compañía. De los objetivos iniciales, todavía en el franquismo, de hacer algo diferente con respecto al teatro tradicional, fundiendo, con representaciones muy abiertas a la gente, la música, el circo, el teatro, la danza... Un tipo de espectáculo muy mediterráneo, por su enmarcamiento en las calles y las plazas para llenarlas de colores, sonidos, luces, movimientos...

Fue tal la emoción que me llenó ese día, como le ocurrió a mis compañeros de clase y a tanta gente que lo vivió, que hasta le dediqué unos versos. Helos aquí.

Día de luz, sol y alegría

Sencillamente 
bueno, bello y divertido.
Color,
luz,
alegría,
sombras, 
penumbra,
melancolía,
sol,
luna,
estrellas,
mar,
tierra,
aire,
árboles,
flores,
plantas,
día,
noche,
lluvia,
frío,´
calor,
amor,
corazón, 
aventura,
risas,
palmas,
gritos,
baile,
música,
tambor...
y ese día
la gente,
engalanada con aire de fiesta,
se despidió del viaje
y esperó la llegada del sueño
de una manera distinta.
¡Que vuelvan els comediants!
¡Qué vuelvan otros sol solet!
Porque ese día
el aire se vistió de fiesta
y respiró alegre de alegría.

(22-05-1979) 

viernes, 9 de febrero de 2018

Autoridades eclesiásticas que sólo ven la paja en el ojo ajeno

Lo ocurrido con el joven jiennense multado por su fotomontaje con la figura de Cristo me resulta vergonzoso. La preocupación de miembros de la judicatura por defender los sentimientos de algunos sectores de la Iglesia Católica choca, sin embargo, con la actitud que muestran algunos de sus mandatarios cuando se dirigen a otras personas desde el desprecio más absoluto. Ya he denunciado en este cuaderno casos donde obispos han lanzado ofensas contra quienes, desde su prisma, forman parte del pecado. Por eso, después de haber visto una imagen que nos ofrece hoy Público, he decidido reproducirla. Las caras y las frases pronunciadas de autoridades eclesiásticas que reflejan la insensibilidad con la que lanzan mensajes contra las mujeres que abortan, las personas homosexuales y las muchachas de las que dicen que provocan a sus violadores, o relativizan el robo de bebés durante el franquismo. Eso, sin contar el afán de quienes ocultan a clérigos que han abusado de menores. Muestras del mundo de hipocresía en que se han instalado quienes no dejan de ver la paja en el ojo ajeno, olvidando la viga que tienen en el propio.   

El Cristo que se ha montado con un fotomontaje

Estos días hemos conocido una noticia que genera más que preocupación. La multa cercana a 500 euros de un joven que publicó en las redes sociales su imagen sobre la cabeza de un Cristo crucificado, conocido como El Despojado. La denuncia de una cofradía de Semana Santa de Jaén fue aceptada por la fiscalía, que finalmente aceptó rebajar la multa tras un acuerdo con el inculpado. 

Me parece un doble abuso. Primero, porque afecta a la libertad de expresión. La reacción en las redes fue inmediata, con la aparición de numerosas versiones del Cristo aludido o de otros similares. Ha llegado a hacerla hasta un antiguo letrado del Tribunal Constitucional, que, a modo de reto, mostró su indignación ante lo que considera una barbaridad. 


El segundo abuso deriva de la condición social de la persona afectada. Un joven trabajador, que ha declarado que prefirió ver rebajada su multa, ante la elevada cuantía inicial: 2.610 euros. Aun con eso, ha dicho que no tiene recursos para pagarla, salvo que destine diez peonadas de recogida de aceitunas. En fin, la fiscalía cebándose con la gente humilde.      


Podría matizarse el título de esta entrada, porque el peligro no es general, sino limitado a una parte de la sociedad. Los medios de comunicación cada día nos informan de detenciones, multas, condenas... pero hacia una dirección. En este caso, con la Iglesia hemos topado. Una vez más.


(Imagen aparecida en Público)

martes, 6 de febrero de 2018

Siguen sin esclarecerse las muertes de El Tarajal, mientras la justicia mira para otro lado

Hace cuatro años pudimos ver unas imágenes espeluznantes ocurridas en la frontera hispano-marroquí de El Tarajal, en Ceuta. Dos centenares de inmigrantes africanos, que intentaban entrar a nado en Ceuta, fueron víctimas de los disparos con botes de humo y balas de goma que lanzaban guardias civiles. Finalmente fueron recogidos los cuerpos ahogados de 15 personas. No faltaron las "devoluciones en caliente" de quienes lograron alcanzar la playa, ignorando el derecho humanitario. No se sabe cuántas personas más pudieron perecer. De lo que las autoridades marroquíes hayan hecho, nada sabemos. Al dolor se le unió una mezcla de inacción y versiones contradictorias por parte del ministerio del Interior, que ni investigó lo ocurrido ni asumió ninguna responsabilidad; y la actuación más que dudosa de la administración justicia, que un año después decidió el archivo de las denuncias. 

Si bien el año pasado la Audiencia de Ceuta volvió a reabrir el caso, por considerar que hubo deficiencias en la investigación, hace unos días, a finales de enero de este año, una jueza de instrucción ha decidido archivarlo una vez más. Según ha escrito en el auto, "de lo actuado, no aparece debidamente justificada la perpetración de los diferentes delitos que han dado motivo a la formación de la causa". Incluso, tal como ha informado eldiario.es, ha declinado llamar a testigos por no estar residiendo legalmente en España. Se exculpa de esta manera a los 16 guardias civiles involucrados.

La indignación ha vuelto a estallar. Hoy Público ofrece el testimonio de un superviviente de lo ocurrido. "La Guardia Civil disparaba a bocajarro", ha declarado. Aterrador. Las imágenes que se conocen, los testimonios recogidos y las investigaciones llevadas a cabo por colectivos de derechos humanos apuntan a un suceso de extrema gravedad. Para la coordinadora de barrios de la ciudad y la CEAR (Coordinadora Española de Ayuda al Refugiado) se trata de "un paso a la impunidad". Resulta evidente que existen demasiadas incógnitas para que se archive la causa.

domingo, 4 de febrero de 2018

Las denuncias de Pablo Hasel en el juicio contra él

Pablo Hasel, conocido cantante rapero, está siendo el protagonista estos días porque se ha celebrado el juicio en la Audiencia Nacional por la causa que se ha abierto contra él: enaltecimiento de terrorismo e injurias contra la Corona y el Estado. No es la primera vez que le ocurre, como tampoco es el único. Ya sabemos que en este país parece que gusta sentar en los banquillos a cantantes, tuiteros o titiriteros... que en sus letras, chistes, mensajes u obras critican al poder, la represión, la monarquía...

Las palabras que pronunció el jueves pasado Hasel durante el juicio han sido claras, directas y rotundas. Pueden escucharse en distintos medios alternativos  (por ejemplo, en Kaos en la red). La transcripción de algunos momentos de su intervención es la que sigue:

"A ver si encima yo voy a ser el culpable de que el Rey dilapide dinero público yéndose de caza por África. O que [de] sus amantes se compre su silencio con dinero público. Yo no soy el culpable de todo eso. Yo me limito a contarlo como lo han hecho tantísimos medios".

"Son hechos objetivos,  independientemente de que uno sea republicano o sea monárquico". 

Ante la pregunta de ¿la fiscal? sobre la "finalidad con esta actividad", dijo: "denunciar las injusticias. Defender unos derechos democráticos y una libertades democráticas". 

"Se me está exigiendo que yo no cuente unos hechos que están sobradamente probados. Y luego qué casualidad que los límites de la libertad de expresión siempre son para los mismos. Siempre somos antifascistas quienes somos juzgados, quienes somos perseguidos y condenados. El error para quienes quieren condenarme a prisión es que yo no sea un fascista que desee bombas a catalanes, que desee bomba a homosexuales, a inmigrantes, etcétera, etcétera. Porque si así fuera, yo hoy no estaría aquí sentado, como no están aquí sentadas todas aquellas personas que sí tienen libertad de expresión. Y al final va a parecer que sea mi culpa que se haya asesinado a inmigrantes o se haya vendido armas a Arabia Saudí, y que asesinar a inmigrantes sale gratuito y denunciar un hecho objetivo puede costarme la prisión".

jueves, 1 de febrero de 2018

Memoria y paso del tiempo entre generaciones

En 2016 Francisco Correa, cabeza de la trama Gürtel, contaba durante una sesión judicial que en 1977 había acompañado a su padre a un mitin de Dolores Ibárruri en Madrid, en el que a su progenitor se le saltaron las lágrimas de emoción. Previamente había hablado de sus orígenes familiares, como hijo de un exiliado republicano tras la Guerra Civil, y de sus andanzas laborales, en las que se inició desde niño como botones en un hotel. Me imagino que era un recurso, cargado de emociones, para remarcar dos cosas: un pasado familiar entre heroico y sufriente, y el haberse formado como un hombre hecho a sí mismo. Lo que vino después, ya lo sabemos: su ascensión a la cúspide del dinero y del prestigio en el mundo del PP, y su caída vertiginosa hasta precipitarse en la prisión.

Este verano, durante una conferencia mía en una localidad cercana, en la que trataba el tema de la represión habida tras el golpe militar de 1936, una persona del público aludió a la sorpresa que se había llevado por la mención de uno de sus abuelos, que había sufrido represalias por ser comunista. Conociendo uno a su familia en varias de sus ramas y generaciones, inmersa dentro del mundo de la derecha más rancia, no me llamó la atención tanto que desconociera lo ocurrido con su abuelo, como que lo manifestara públicamente.


Conozco otro caso cercano que en su día también me llamó atención. Fue cuando me llegó la información documental de un antiguo miembro de la CNT que en los años de postguerra se había dedicado a actividades de contrabando. Por la coincidencia del primer apellido deduje quién podía ser su hijo, también conocido en la localidad por su dedicación durante un tiempo a ese tipo de actividades. Al igual que las dos personas antes referidas, forma parte de los ambientes conservadores del lugar.



Me acuerdo ahora de otros casos, esta vez más llamativos, por ser de personas que han alcanzado la fama en niveles muy elevados. Se trata del torero Manuel Benítez “El Cordobés”, el tenista Manuel Santana o el futbolista y entrenador José Antonio Camacho, hijos de represaliados que tuvieron que pagar el tributo de la cárcel durante la guerra, como le ocurrió al padre de “El Cordobés”, o después de ella, en el caso de los otros dos.

Nuestros famosos, sin embargo, han navegado en sus vidas por otros derroteros. Cercanos a Franco estuvieron “El Cordobés” y Santana, que se dejaron agasajar por el dictador cuando triunfaban en sus mundos. El torero, hijo de la represión y de la miseria, no tuvo reparos en llamar delincuentes a sus antaño hermanos de clase cuando reivindicaban eso de la tierra para quien la trabaja. El tenista, entregado por su madre ya viuda a una familia adinerada, acabó formando parte de ese mundo y mostrase como un derechista confeso. El futbolista, por su parte, perteneciente a un tiempo diferente al de los otros dos por ser más joven, ha hecho apología más de una vez de esa frase favorita entre la gente de derecha referida a dejar la política a un lado.  

He puesto estos ejemplos para ilustrar los cambios que se producen entre generaciones. Cambios en los comportamientos políticos que, en el caso que nos ocupa,  son producto de un contexto traumático. Situaciones que nos ayudan a entender algo más por qué el fascismo español se mantuvo durante tanto tiempo en forma de dictadura y todavía sigue presente, de otras formas, en nuestros días. Un fascismo que se cebó con quienes perdieron la guerra, que supo atenazar de miedo a muchas de esas personas, que llegó a atraer a su seno otras tantas ("El paso del tiempo") y que sembró en buena parte de sus descendientes esa semilla que aún perdura. 

(Imagen: fragmento de Persistencia de la memoria, de Salvador Dalí).