sábado, 21 de abril de 2018

Preguntas acerca de unas formas y sus colores sobre un fondo

¿Qué son esas 
   / manchas de color  
   / geométricas 
   / sobre un fondo 
   / negro? 
¿Por qué sólo están 
   / los tres colores  
   / puros y los tres 
   / que de ellos 
   / se desprenden? 
¿Por qué el fondo  
   / está formado por /
   / un rompecabezas 
   / de trozos de papel
   / negros
¿Qué representan 
   / los colores 
   / en esas formas 
   / tan elementales? 
¿Y qué la sencillez 
   / del papel? 
¿Es arte? 
¿Es pintura? 
¿Qué es? 
¿Es un misterio? 
¿Está ahí encerrada mi vida? 
¿Mi esencia? 
¿Mi existencia? 
¿Es mi definición de lo que soy? 
¿Ahí está lo que busco? 
¿O lo que encuentro? 
¿Son los sueños? 
¿O es la realidad? 
¿La vida y la muerte juntas? 
¿Una dualidad constante? 
¿O no es nada de eso? 
¿Es el azar? 
¿Es pura formalidad vana? 
¿Puede haber algo de valor en tanto esquematismo? 
¿Es acaso una emulación ridícula del arte contemporáneo? 
¿Abstracción racional?
 ¿O un intento malogrado de abstracción? 
¿Denota pesimismo? 
¿O esperanza? 
¿Cada cual debe interpretarlo a su manera? 
¿Sólo yo puedo hacerlo?
 ¿O es sólo un secreto?

(15-05-1985)

jueves, 19 de abril de 2018

¿Por qué Montoro insiste en desmentir al juez Llarena?

La polémica saltó ayer cuando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, desmintió que se hubieran gastado 1,6 millones de euros de fondos públicos en el referéndum del 1 de octubre pasado en Catalunya. Hoy lo ha vuelto a corroborar, así como algún alto cargo de su ministerio. Con estas declaraciones se estaría destarando  uno de los pilares de las acusaciones de Pablo Llarena contra el presidente de la Generalitat y los miembros del Govern. Unas acusaciones que ya han tenido en Alemania un duro revés cuando un tribunal de ese país desestimó que Puigdemont pudiera haber incurrido en un delito de rebelión y que tiene dudas acerca del delito de malversación de caudales públicos. Si el empeño por querer hacer ver lo imposible con respecto a la violencia no se sostiene, me temo que las pruebas aportadas desde la Guardia Civil sobre los 1,6 millones "malgastados" tampoco resultan consistentes. En estos momentos el cabreo en los círculos de la derechona es mayúsculo. Veremos a ver qué pasa, pero... 

Problemas en Podemos

Eso es lo que estamos viendo estos días. No es nada nuevo, pero están surgiendo en un contexto diferente. Podemos ya no es el partido que se las prometía felices cuando iba subiendo en intención de voto hasta disputar la primacía con el PP. Tampoco el que, solo o en compañía, mantenía unos niveles de representación más que aceptables, por encima del 20% de los votos. Desde hace un año las cosas le pintan peor. Los sondeos dan para Unidos Podemos y las confluencias territoriales (En Comuns Podem, En Marea y Compromis Podem) un descenso por debajo del 20%, relegados además a la cuarta plaza.

Ante este panorama resulta lógico que las fricciones aumenten. Si ya las hubo en los momentos más dulces, ¿cómo no las va a haber ahora? Hace unos días salió el asunto Íñigo Errejón, previsible candidato a la Comunidad de Madrid, que lanzó el órdago de dejarle de hecho manos libres para montar una candidatura a su medida. Ayer saltó lo de Carolina Bescansa con un documento de propuesta-borrador en el que se ofrece un pacto con Errejón para controlar la candidatura madrileña frente a Pablo Iglesias y sentar así las bases de un asalto posterior al ámbito estatal. Está también el anuncio de Lorena Ruíz-Huerta, actual portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid y miembro de Izquierda Anticapitalista, de no presentar su candidatura a las primarias, críticas con el sistema de reparto de puestos iniciado. A ello hay que unir, por qué no y aunque esté fuera del espacio de Podemos, la oferta hecha a Carmena desde el PSOE para encabezar la candidatura municipal de la capital.   

Estamos asistiendo a una recomposición en el seno de Podemos con vistas a intentar solucionar las malas perspectivas electorales. En el caso de Errejón y de Bescansa, cada cual por su lado, asignando las piezas clave, delimitando cuáles deben ser las secundarias y minimizando incluso lo que tenga que ver con posibles confluencias, que en el caso de Madrid tiene, entre otros, el nombre de IU. En lo que respecta con Ruíz-Huerta e Izquierda Anticapitalista, su apuesta por la unidad popular supone la confluencia de cuantos grupos la busquen desde posiciones de izquierda, como ya se hiciera en la candidatura municipal de 2015. Iglesias, por ahora, calla. Su único movimiento ha sido aceptar el órdago de Errejón, con vistas a no dar una imagen de desunión. 

Ahora mismo la situación en la Comunidad de Madrid está convulsa. El caso Cifuentes, con la cerrazón del PP, la ambigüedad de Ciudadanos y la moción de censura presentada por el PSOE, ha hecho que sea este último grupo el que esté llevando la iniciativa política. Es lo que explicaría en Podemos la ofensiva desde los sectores críticos y/u opuestos al liderazgo de Iglesias e incluso la oferta lanzada desde el PSOE a Carmena. 

Ésta es un personaje que se está convirtiendo en una de las claves, por lo que es objeto de disputa. Más que por lo que hace efectivamente como por lo que simboliza. Proveniente del sector eurocomunista del PCE, se ha mantenido, como buena parte de sus miembros más representativos, en un limbo próximo al PSOE, pero por su izquierda. La llegada de Podemos al escenario político les ha dado cierta vida desde su propia consideración de que pueden aportar su veteranía tanto política, interrumpida en la primera línea a principios de los ochenta, como profesional. Una especie de ambición política simbólica, sin estridencias, cargada de una gran dosis de bonhomía.

Durante la pasada crisis en el gobierno municipal de Madrid pudo verse el juego de posiciones en el seno de Ahora Podemos, formado por una amalgama de grupos. Cuando el ministro Cristóbal Montoro obligó a modificar los presupuestos, la aceptación por parte de Carmena conllevó una división del voto en su seno. La alcaldesa sólo encontró el apoyo de Podemos, tanto de quienes ostentan concejalías  como desde la dirección central. 

No hace mucho Alberto Garzón, coordinador federal de IU, apremió a Iglesias a avanzar en la confluencia. En Andalucía parece que la situación está más favorable, con una mayor voluntad entre las partes de llegar a acuerdos. El tiempo corre y las prisas de última hora no son buenas de cara a las citas electorales que vienen. En un año están ya las municipales y las autonómicas de la mayoría de las comunidades, sin contar con posibles adelantos de otras. Iglesias, sin embargo, no ha respondido. Me imagino que los problemas internos que tiene se lo están impidiendo. Es lo que hay.

sábado, 14 de abril de 2018

viernes, 13 de abril de 2018

La epidemia del síndrome de Harvardaravaca

En medio de esta historia de los másteres, con Cristina Cifuentes como estrella y el peperío de por medio, ha salido el caso de Pablo Casado. Ni corto ni perezoso, ante la denuncia hecha por El País, saltó raudo a la palestra para intentar desmentir que su máster por la URJC es válido porque tiene documentos que lo avalan y trabajos presentados. Luego nos enteramos que de 22 asignaturas, 18 las tenía nada menos que convalidadas, que no son pocas. También, que fue poco o nada por clase, como parece que es propio de gente de esa condición. Y ayer, que ha hinchado su currículo. Y es que en varios de los méritos que se ha colgado el buen hombre la cosa resulta de traca. De entrada, se ha dotado de dos másteres realizados en las universidades estadounidenses de Harvard y Georgetown, cuando en realidad, en el primer caso, no ha sido más que un curso de cuatro días de duración llevado a cabo en un centro situado en Aravaca; y del segundo, que es presencial y tiene una duración de 18 meses duración, existen dudas que haya podido cursarlo, dado que él ha argumentado que lo hizo en el verano de 2008. Para más inri, se ha atribuido haber sido "visiting professor" en esta última universidad -una calificación que se reserva para personas eminentes del mundo académico-, cuando lo único que ha hecho ha sido haber impartido una conferencia. 

Se dice que durante estos últimos  días entre sus señorías del Congreso  a más de uno o una le ha entrado un furor borrador. Han empezado a retirar en sus currículos oficiales méritos... en forma de másteres, claro. Sobre todo en el mundo del peperío, como la presidenta de la cámara, Ana Pastor; el moderno Javier Maroto; el hombre de confianza de Rajoy, Jorge Moragas, etc. Pero también en algunas señorías del PSOE y del ciudadano Toni Cantó. 

Va a ser que el síndrome de Harvardaravaca está siendo una epidemia. 

jueves, 12 de abril de 2018

John Sommerfield, Voluntario en España

Me regaló hace unos días mi hermano Seve, miembro de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, un nuevo libro, esta vez del brigadista británico John Sommerfield. Voluntario en España, publicado en 1937 (y reeditado en 2102 por Amaru, Salamanca), es un libro de memorias donde narra las vivencias de los dos meses, entre octubre y diciembre de 1936, que estuvo en nuestro país combatiendo en la defensa de Madrid durante la primera envestida fascista contra la capital. 

Consta de dos partes: un texto introductorio de Daniel Pastor García, traductor y preparador de la edición, y la propia obra de Sommerfield. La primera tiene el interés de llevarnos al autor tanto a través de su trayectoria vital y literaria como al análisis de las memorias en que refleja su corta, pero interesante, estancia es España. Miembro del Partido Comunista Británico, sus escritos tenían como objetivo coadyuvar a la causa de la clase obrera. Aunque circunscrito a un ámbito limitado, algunos de sus libros tuvieron éxito, como la novela Primero de mayo, publicada en el mismo 1936. 


La obra que nos ocupa tiene un doble interés. Uno, coincidente con lo realizado por otros brigadistas, que han querido dejar constancia escrita para su recuerdo de lo que significó ser combatientes en un país extranjero, imbuidos por la corriente de solidaridad internacional surgida cuando la IIª República española sufrió el ataque del fascismo. El otro interés se encuentra en la forma de hacerlo, con ribetes literarios que hacen que su lectura vaya más allá del testimonio personal. Y es que Sommerfield ya era un escritor iniciado, con cierto éxito, en el mundo de la novela social. Se denota por ello un texto cuidado, con un estilo donde las expresiones que utiliza tienen un vocabulario rico, giros creativos y a veces, pese a la realidad cruel, hasta lirismo. 


El relato comienza con estas palabras: "El ritmo abrumador de los engranajes del motor que marcaban sonoramente el paso de las millas inglesas había sonado de nuevo en el estruendo de turbinas y las sacudidas de la embarcación" (p. 73). En las primeras páginas describe cómo fue seleccionado para ir a combatir a España -consecuencia de la labor de su amigo John Cornford, a quien dedica el libro-, su paso por Francia (primero, París y luego, Marsella) y su llegada al puerto de Alicante. Tras una breve estancia en Albacete capital, que fue el cuartel general de las Brigadas Internacionales, y en el pueblo de La Roda, marchó directamente al frente de Madrid. Ante la escasez de brigadistas británicos en ese momento, que no pudieron formar un batallón propio, tuvieron que hacerlo con otro mixto, con mayor presencia de franceses. Participó en los intensos combates habidos en Vallecas y la Casa de Campo, y finalmente, en la propia Ciudad Universitaria, hasta que, sin recordar él mismo cómo, acabó evacuado, víctima de una neumonía que estuvo a punto de acabar con su vida. 


Fueron días de violencia en medio de un frío intenso y lluvia, desprovisto, como sus compañeros, de ropa adecuada para soportar esa situación: "Estaban empapados, tiritando, totalmente exhaustos y se acurrucaban unos con otros para buscar calor en desaliñados grupos" (p. 138).


Más que un relato de vivencias personales, busca que lo sea de vivencias colectivas. Lo hace coherente con sus propias convicciones, como comunista, y de su concepción de la literatura, basada en personajes que representen grupos humanos. 


Resulta crudo cuando describe lo que ve, sin pretender idealizar situaciones concretas: "La nuestra no era una entrada triunfal; éramos una última y desesperada oportunidad" (p. 148); "Estudié las caras de mis camaradas y vi que no reflejaban el miedo a la muerte, sino el miedo a no tener miedo". Aunque parece emocionalmente frío, incluso ante la muerte, evitando exaltar el heroísmo de sus compañeros, no lo es realmente cuando narra la de su amigo Freddie: "Fui incapaz de imaginarle muerto. Había supuesto que él sobreviviría a esta guerra. Era temerario y no se preocupaba mucho por su propia vida; era uno de los que simplemente no se mueren".  


Consciente de las razones que le llevaron a España, expuso el trasfondo social del conflicto en varias ocasiones, como durante su breve estancia en la casa abandonada de un terrateniente: "La cama era enorme, rodeada de cortinas, recargada. Sobre el cabecero colgaba la foto de un hombre y una mujer, vestidos como en el año 1910 más o menos; eran evidentemente los dueños de la casa. Miraban fijamente desde el marco dorado con una expresión crispada pero con sonrisa de complicidad, con una mirada de gente próspera, corriente, estúpida, con ojos ufanos. Representaban al tipo de gente contra la que estábamos luchando" (p. 187).


Testigo de un episodio donde un compañero dispara a un perro delgado que está lamiendo los sesos desparramados del cuerpo de un soldado fascista muerto, escribió lo siguiente: "La lluvia seguía, el agua salía a borbotones de la cañería rota, los edificios altos tenían abiertas las herida. Desde el cadáver que yacía en la cuneta, el agua se llevaba la sangre y los sesos, mezclándolos con los del perro muerto" (p. 212). Una descripción de esa guerra y, por extensión, de todas las guerras (p. 213). 


Aunque en la "Nota final" nos dice que ha "intentado escribir sobre la rutina diaria en la guerra y no sobre el heroísmo" (p. 214), en el fondo, como ya he indicado antes, no es así. Quizás la expresión más certera de su presencia en España sea cuando dice que "no fuimos a España en busca de aventuras románticas, sino para ayudar a ganar la guerra" (p. 214). Y si esto último ya es de por sí duro, no lo es menos que la violencia instalada en esos años, en pleno paroxismo del fascismo, alcanzara niveles inusitados. Por eso advierte que quienes murieron en ayuda de la república española "Representan algo que no se puede matar y sus muertes sólo habrán sido en vano si abandonamos la lucha por la que ellos murieron" (p. 215).


Y como Luis Cernuda escribiera en 1961 en el poema "1936", dedicado al viejo brigadista encontrado en California, 

Gracias, compañero, gracias 
por el ejemplo. Gracias porque me dices 
que el hombre es noble. 
Nada importa que tan pocos lo sean: 
uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.

miércoles, 11 de abril de 2018

Murió Daniel Chavarría, escritor uruguayo, cubano, latinoamericano

He sabido de la muerte el pasado sábado del escritor Daniel Chavarría. Uruguayo de nacimiento, vivía desde 1969 en Cuba, en cuya capital ha fallecido. Fue casi medio siglo de residencia ininterrumpida en la isla caribeña, donde acabó echando nuevas raíces y de ahí que él mismo dijera que era un escritor cubano nacido en Uruguay o, también, que como ciudadano era uruguayo y como escritor, cubano. 

Saber algo de su vida nos puede ayudar mucho a entender su obra (1). Hasta su llegada a Cuba, cuando contaba 36 años, había sido protagonista de múltiples vivencias y aventuras, que conoció desde una edad muy temprana. Perteneciente a una familia con dobles raíces (españolas, por el padre, e italianas, por la madre), fue aderezando al fluir de su vida situaciones a veces cuáles más curiosas, ricas, interesantes o extravagantes. Fue testigo de las andanzas de un gaucho contador de cuentos, del que aprendió numerosas anécdotas, pero sobre todo a conocer el mundo. Ávido de lecturas, se integró en grupos literarios y desde ellos fue conociendo el mundo de la bohemia montevideana. Su militancia comunista añadió un aspecto que nunca olvidaría, esto es, la lucha por la dignidad humana, aunque con el tiempo acabara dejando el partido. En fin, toda "una suerte de tener mucho material anecdótico en la cabeza y el corazón".


La influencia de la revolución cubana transmutó esa militancia por otras en varios grupos guerrilleros, pero lejos de su país: Perú y Colombia. Más como intención que como efectividad, su llegada a la isla caribeña la hizo en una avioneta secuestrada, consecuencia de una acción guerrillera con un grupo colombiano. Pero de esto apenas sabemos cosas. Lo que sí parece plausible es que fue el momento en que inició un cierto atemperamento, punto de partida de una nueva etapa en su vida. 


Ya en la Isla, primero culminó varios estudios universitarios, para después dedicarse como docente, traductor, periodista, guionista de cine y televisión, y escritor. De esto último su faceta más conocida ha sido la de novelista, cuya su labor no ha estado exenta de numerosos reconocimientos, dado que ha ido recibiendo premios en Cuba y fuera de ella. A él le llenó de orgullo el Premio Nacional de Literatura en Cuba (1910), pero también ha llegado a ser propuesto para el Premio Cervantes por parte de la Federación de Periodistas Latinoamericanos.  


He tenido la ocasión de leer varios libros suyos (2)hasta un total de cinco. Todos ellos editados por Txalaparta, cuya labor de difusión de obras difíciles de encontrar por otras vías resulta encomiable. Cuatro de esas obras son novelas: Allá ellos (1991/2012 en Txalaparta), Adiós muchachos (2002/2013), Una pica en Flandes (2004/2009) y Príapos (2005/2010). Y la quinta, Raúl Sendic. Por la huella de Artigas (2013/2015), una biografía novelada. No he podido acceder por ahora a otras novelas, como Joy (1978), que fue la primera, o El ojo de Cibeles (1993), que está entre las más reconocidas, si no la que más. Me imagino que ya encontraré la ocasión de leerlas. 


Allá ellos es una novela coral, global y sucesiva en el tiempo. Escrita como un friso del siglo XX, por ella van desfilando numerosos personajes, de índole y condición variada, reales e inventados, que se van moviendo por todo el mundo, pero que tienen en América Latina su destino. El relato comienza cuando se halla en la selva amazónica brasileña un árbol cuyas hojas tienen propiedades entre insospechadas y apetitosas, esto último sobre todo para quienes sólo entienden de dinero y su posesión. Y lo que sigue, en un ir y venir en el tiempo y por los continentes, es lo que nos va contando su autor a lo largo de casi 500 páginas.


En Adiós muchachos el escenario es diferente, porque se circunscribe principalmente a Cuba. Inserta dentro del género policíaco, el humor está presente en todo momento, lo que, junto a una menor extensión en número de páginas, la hace fácil de leer. Chavarría juega con sus protagonistas, que, siendo de orígenes, geográficos y sociales diferentes, tienen en común su vinculación a los mundos fronterizos de la picaresca y la delincuencia, lo que conlleva la búsqueda de atajos para obtener ventajas materiales. Siendo el malecón habanero el punto de partida, sus vidas acaban dispersas, incluso  fuera del país, entre otras cosas porque las posibilidades de conseguir sus sueños en la Isla son escasas
. Es así como acaba la novela a través de Alicia, la protagonista principal: "Cuando le haya enseñado los meneos del son y del mambo, si la suerte le acompaña un poquito, habrá logrado en Buenos Aires, gracias a los estribos, lo que no consiguió con los pedales en La Habana".

Una pica en Flandes, dedicada los cinco cubanos que estuvieron presos en EEUU acusados de espionaje, sería la primera parte de una tetralogía, según ha confesado el autor en la nota inicial de la edición española. Sus protagonistas iniciales tienen en común una inteligencia y un desapego por el dinero, que es lo que quiere una misteriosa Fundación que pretende que se descifren varios enigmas en clave grecolatina a cambio de una elevada suma de dinero. Óscar, Manfredo y Gregorio proceden de diversos países (Gran Bretaña, Italia y España), tienen dedicaciones distintas (arqueólogo, filólogo y ajedrecista) y han desarrollado trayectorias vitales diferentes (un antiguo progre descreído y homosexual, un exitoso ligón que mantiene el eco de la tradición partisana, y un feo, tímido y exsacerdote que poco a poco va descubriendo la vida). En sus enredos en mil peripecias, van saliendo otros personajes, como Cecilia (profesora, izquierdista, exguerrillera y generosa), la mujer de la que se enamora el español y a través de la cual van aprendiendo a entender el mundo. Por último, está la pareja de ancianos que han proyectado la fundación, quienes al final nos cuentan qué objetivos son los que pretenden.      


De nuevo ante una novela corta, en Príapos se cuenta una trama con el nexo común de cuatro amigos de infancia, hijos de la revolución, que con el paso del tiempo van siguiendo caminos diferentes. Cuatro personajes bien construidos, complejos y contradictorios, para los que emplea vocabulario de la jerga yoruba. El Bebo, blanco, hijo de un patriota y fidelista. El Bayo, también blanco, hijo de un médico fiel a la revolución, cuya bisexualidad lo acaba trastocando, hasta el punto de convertirlo con 14 años en delincuente y opositor al régimen. El Mon, mulato, hijo de un padre gusano, feo, pero ligón, bioquímico y comunista ortodoxo. Y, por último, el Nitro, negro, sin padre reconocido, fronterizo entre los mundos de la picaresca y la delincuencia y miembro de la secta abacuá, que no ha entendido la revolución, pero no se opone a ella. La trama se destapa cuando el Bebo, destinado como médico a lugar situado en la sierra suroriental de la Isladescubre una planta que provoca priapismo y secuelas más que peligrosas. Para el Mon es la ocasión de conseguir una especie de viagra cubana. Todo acaba con un el Bayo que "se moría sin una pìzca de arrepentimiento, abrazado al viejo rencor contra su padre y contra le mundo, y orgullosos de no creer en nada, y de ser una inmundicia, una basura, y de no haber sentido desde aquel día ni uno solo de esos que la gente llama buenos sentimientos".


La quinta obra leída ha sido la biografía de Raúl Sendic. Fundador del movimiento guerrillero tupamaro, quizás pudo haber sido el lugar natural en el que se hubiera integrado Chavarría de haberse quedado en su país de nacimiento, en vez de cabalgar por otros, a modo de Quijote. Y quizás por eso le dedicó una obra, a modo de deudor de lo que pudo ser, pero no fue. Como explica al final, con motivo del entierro multitudinario de quien fue apodado como el Bebe, "algunos lo tuvieron por santo y otros por quijote, que sin duda lo fue, y el más entregado a desfacer entuertos que viviera el Uruguay  del siglo XX".

Amante de las intrigas, lo policíaco y el espionaje están presentes en sus obras. El humor no falta, corrosivo, sarcástico... Y tampoco el erotismo, con recreaciones explícitas al sexo, y la abundancia de -como le gustaba decir- putas. Sus escenarios están llenos de gente aventurera, idealista, desengañada, pícara, bohemia, extravagante, de espías, policías, putas... Aportó una disección del mundo, en especial del continente americano. No tuvo miedo miedo en hacerlo de Cuba, donde puso de relieve la complejidad de la sociedad y las contradicciones del régimen. Pero lo hizo porque es la realidad, que no quiso nunca esconderla.

Ha sabido valorar de Cuba lo que tiene de bueno, lo que le ha llevado a enfadarse cuando desde alguna revista francesa ilustraron esa complejidad y esas contradicciones con fotos de niños descalzos, viejitos de venta callejera o paredes descorchadas, olvidándose de solidaridad internacional en la medicina, los logros culturales, el rescate de La Habana Vieja, los éxitos deportivos... Y es que, fiel a la revolución cubana, llegó a declarar que es "la sociedad más justa de nuestro tiempo".  


(1) Pueden consultarse dos entrevistas donde, entre otras cosas, el propio Chavarría nos acerca a su trayectoria vital: una, de 2010, en el semanario uruguayo Voces; y la otra, de 2012, en la página digital Trinchera de nuestra América.  


(2) En la enciclopedia digital EcuRed, editada desde Cuba, se ofrece una información valiosa de las novelas de Chavarría.


Post data

El artículo ha sido publicado, con fecha 16-04-2018, en el periódico digital Rebelión.

domingo, 8 de abril de 2018

Lula, en prisión, pero ¿hasta cuándo?


El Tribunal Supremo brasileño denegó días pasados el habeas corpus, a Luiz Inácio Lula da Silva. Una votación ajustada de seis votos contra cinco que ha determinado finalmente el ingreso en prisión de quien fuera presidente de Brasil entre 2003 y 1010. Con Lula se completa la defenestración de lo que fueron las presidencias vinculadas al Partido de los Trabajadores, dado que quien le sucedió en el cargo, Dilma Roussef, fue destituida por el Senado en 2016.

La decisión sobre Lula está siendo muy polémica en un doble sentido. La primera, porque se ha vulnerado su derecho de defensa, desde el momento en que sus abogados no han podido agotar todos los recursos contemplados en la justicia brasileña. En segundo lugar existe una inconsistencia en las acusaciones, sin que se haya podido demostrar la materialidad concreta de la acusación de corrupción pasiva. Todo esto está conllevando, a juicio de la defensa y bastantes juristas a concluir que se está llevando a cabo un claro abuso de poder. Así mismo, dada la gravedad, su caso se ha llevado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

A todo esto hay que añadir un hecho nada desdeñable, como es la denuncia de que se está utilizando perversamente por parte del juez Moro y la fiscalía a determinados medios de comunicación. Desde el primer momento se ha dicho que se están llevando a cabo filtraciones de informaciones no contrastadas y con acusaciones infundadas.

Entramos así en una situación que va más allá de lo propiamente judicial. En los dos casos, de Lula y Dilma, se han tomado unas medidas drásticas bajo graves acusaciones relacionadas con la corrupción. A Dilma se le responsabilizó de la manipulación de cuentas fiscales y de haber firmado decretos económicos sin que los aprobara el Congreso. Unas acusaciones que sólo tuvieron como soporte efectivo la decisión de un Senado controlado por los partidos de la derecha, que votaron en bloque por la destitución. Curiosamente quien le sucedió en el cargo fue Michel Temer, vicepresidente hasta ese momento y dirigente del derechista PMDB, pero coaligado en el gobierno con el PT ya desde la presidencia de Lula. Una persona y un partido que también están bajo las sospechas de corrupción, pero sobre los cuales parece que existe bula.

Sobre Lula las acusaciones partieron desde medios judiciales, en primer lugar del juez Sergio Moro, que ya hace dos años ordenó su arresto domiciliario bajo la acusación de haber recibido sobornos millonarios de la empresa Petrobras y la constructora OAS, y haber blanqueado dicho dinero. La sentencia posterior de un tribunal regional de justicia ratificó las acusaciones, condenando a Lula a 12 años de cárcel, eso sí, dentro de la categoría difusa de corrupción pasiva

Lula es una persona muy popular en Brasil. Su extracción humilde y su trayectoria lucha sindical, llevada a cabo sobre todo durante los años de la dictadura militar, hicieron de él un héroe en amplios sectores de la sociedad brasileña. En la actualidad, después de que anunciara su candidatura a la presidencia del país, se encuentra a la cabeza de las preferencias, a distancia de sus seguidores. Quizás eso es lo que ha hecho que se haya intensificado la toma de medidas o emisión de declaraciones contra él desde distintos ámbitos. Uno, el de  la judicatura, que, como hemos visto, ha acabado condenándolo. Otro ámbito son los medios de comunicación, controlados en su mayoría por los poderes económicos y los grupos conservadores, que no han cesado de lanzar feroces campañas contra él y hasta emitido programas de ficción vinculándolo con el mundo del narcotráfico. Y no han faltado altos mandos militares, que, a través del comandante en jefe, el general Eduardo Villas Boas, han lanzado una advertencia sibilina: “[el ejército] comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien del repudio a la impunidad y del respeto a la Constitución, a la paz social y a la democracia, así como se mantiene atento a sus misiones institucionales”.

No ha sido la primera vez que me he referido en este cuaderno a la situación brasileña. En todos los casos he intentado poner de relieve el significado de los gobiernos habidos en Brasil desde que en 2003 Lula accediera a la presidencia del país, sus logros, tanto internos como internacionales, y sus contradicciones (entre otras entradas están las de 23-06-2013, 13-10-2014 y 26-10-2014). Hace dos años publiqué  “Brasil y Lula, en la encrucijada de América Latina”, donde abundaba sobre el momento en que Lula y Dilma, respectivamente, estaban en pleno acoso judicial y parlamentario, con el aderezo de las campañas mediáticas. Destituida al poco tiempo la segunda, del primero se ha decidido ahora inhabilitarlo de por vida.

Lo ocurrido estos días, con un Lula guarnecido en la sede de su sindicato y apoyado por decenas de miles de personas, no ha dejado de ser un acto simbólico. Me atrevo a decir que, en primer lugar, ha querido mostrar, agotando hasta el último momento el plazo dado por el juez Moro, cuáles son sus orígenes sociales y de qué es expresión. Y también, en segundo lugar, al acabar entrando en prisión, ha querido dar a entender que respeta la decisión a la espera de que en un futuro pueda resolverse su caso a su favor y de esa manera dejar constancia que la vulneración de las leyes o el abuso en su aplicación parte de quienes se llenan la boca a la hora de mencionarlas. Incluso por parte de esos jefes militares, herederos de la dictadura, que ahora claman por su cumplimiento.

Brasil está viviendo un momento importante. Se ha puesto de manifiesto que desde los poderes económicos, los medios conservadores y el imperio no se va a permitir transigir con vías autónomas a sus intereses. Entre los primeros, aun cuando sólo hayan tenido que ceder parte de sus beneficios para redistribuirlos entre los sectores sociales más desfavorecidos, que son muy amplios. Entre los segundos, porque no permiten que el país sea gobernado por nadie más que no sean la oligarquía, las familias de rancio abolengo o los estratos intermedios que sólo miran para arriba, olvidando a quienes están abajo. Y desde el imperio, porque quiere recuperar el poder perdido desde que a finales del siglo pasado la Venezuela liderada por Hugo Chávez iniciara para el continente latinoamericano un periodo de gobiernos independientes. 

Lo que ocurra con Lula marcará en gran medida el futuro de su país y también de América Latina. ¿Hasta cuándo estará en prisión? 

sábado, 7 de abril de 2018

Las amenazas de don Federico (Jiménez Losantos)

El cabreo de los medios de comunicación de la extrema derecha españoles ante la decisión del tribunal alemán -que denomina como juez de provincias-  sobre la excarcelación de Carles Puigdemont es de órdago. Ayer el periodista Federico Jiménez Losantos  -al que en su emisora le dicen con frecuencia don Federico- en su programa "Es la mañana de Federico", en la cadena esRadio, lanzó una durísima diatriba contra dicho tribunal, pero también contra el mismo gobierno, al que acusa de blando. En su sermón diario no se cortó un pelo incluso cuando dijo cosas como éstas (según ha transcrito la edición española del Huffpost): "El ratón al gato le puede hacer toda clase de fechorías. Toda clase de fechorías. En Baleares, todas. En Baleares hay como 200.000 alemanes de rehenes. En Baviera pueden empezar a estallar cervecerías. Ya, ¿pero usted qué propone, una acción? Naturalmente. Nos han abofeteado, nos han dado una patada en los dídimos". En otro medio de la misma cuerda, Periodista digital, se han calificado estas declaraciones mediante el siguiente titular:"Losantos bromea con 'poner bombas' en Alemania y la Policía bávara suda en frío". En fin, así las cosas.

El abrazo de Cifuentes a Rajoy

Cristina Cifuentes abrazó ayer con fuerza a Mariano Rajoy durante la convención nacional del PP en Sevilla. Lo hizo para buscar en su jefe el apoyo que necesita para mantenerse como líder del PP madrileño, a la espera que los costaleros de Ciudadanos decidan si la siguen manteniendo al frente de la Comunidad de Madrid. El entusiasmo de Cifuentes contrasta con el de Rajoy, que sólo se dejó abrazar, pero no le correspondió con la misma intensidad. También, con  la acogida  de las personas asistentes, alejándose lo más que han podido de su presencia. Lógico: el marrón que tienen con la dirigente madrileña es bien grande. Sus mentiras y su trato privilegiado en la obtención de un título de máster son tal magnitud, que acabará cayendo tarde o temprano. El oprobio de su situación y de su comportamiento debería perseguirla de por vida. Como debería ocurrir con un partido manchado hasta la médula. Corrupto desde sus primeros momentos, pese a que un tribunal decidiera en su día que lo que se sabía acerca de su financiación era producto de una mala práctica judicial. Ya sabemos de qué va todo esto: apelación continua a las leyes -al imperio de la ley les gusta decir a veces, como se hacía en los años del régimen franquista- para defender actuaciones políticas; violación permanente de las mismas para financiarse, evadir impuestos, obtener títulos...; utilización de fiscales, jueces, juezas y tribunales para obtener sentencias favorables. Más que imperio de la ley, estamos en el imperio de la arbitrariedad, de la corrupción, de la injusticia.

viernes, 6 de abril de 2018

Duro varapalo a la justicia española en el caso Puigdemont

Que un tribunal de justicia alemán haya decidido la excarcelación de Carles Puigdemont, dice mucho de lo que es la justicia española. O, al menos, de lo que son la jueza Lamela, de la Audiencia Nacional, y el juez Llanera, del Tribunal Supremo. Que el tribunal alemán haya rechazado la principal imputación, la de rebelión, dice mucho. Y precisamente basándose en aquello en que Lamela y Llanera tanto insisten: la existencia de violencia. 

Sólo en la mente de esas personas, con tan importante y decisiva responsabilidad, puede argüirse que el procés haya estado caracterizado por la violencia ejercida por quienes lo están protagonizando. Las imágenes de guardias civiles siendo despedidos en sus ciudades de origen como guerreros jaleados al grito "a por ellos", la actuación violenta que tuvieron los cuerpos policiales durante el jornada del referéndum del 1 de octubre o el papel intimidatorio y chulesco jugado por las bandas de fascistas que se movieron por Barcelona, dicen mucho de cómo actuó el estado contra las personas que salieron a la calle a votar. 

La detención, procesamiento y encarcelamiento de numerosas personas acusadas de rebelión, sedición o malversación dice también mucho de quienes lo están llevando a cabo. Acciones sobre organizadoras y dirigentes del procés, porque sólo faltaba que lo hicieran sobre los cientos de miles de personas, hasta más de dos millones, que han participado. 

Duro varapalo de un tribunal de otro país. No es el único, como hemos visto en el caso de Bélgica, ni creo que será el último. Pero es lo que tenemos en este bendito país.

miércoles, 4 de abril de 2018

Ha pasado medio siglo del asesinato de Martin Luther King

Hoy se cumple medio siglo del asesinato Martin Luther King. Un disparo lejano con un rifle acabó con su vida cuando salía acompañado al balcón del hotel de Menphis (Tennesse) donde se alojaba. Había acudido a esa ciudad en solidaridad con los trabajadores de la basura, que estaban llevando a cabo una huelga. Tres años atrás le ocurrió algo parecido en Nueva York a otro dirigente afroamericano, Malcon X. Y cinco antes en Dallas (Texas), esta vez montado en un automóvil que iba descubierto, había sido John F. Kennedy, presidente del país. No hace mucho, en un instituto de Florida, se produjo la enésima matanza por disparos de rifle de las habidas en centros educativos. Cuando no son rifles, son armas cortas, pero el caso es que la violencia sigue presente, sin que parezca que tenga fin.

Es EEUU un país de rifles. Parece que forman parte de su paisaje. Ocupan un lugar importante en el ajuar de los muebles domésticos de muchas viviendas y su ruido -¡pam, pam!- a veces compite con el rugir de los coches. Fue imprescindible en la época de la conquista del Oeste. Para matar a indios, para defender propiedades privadas... Pasada ya la época de la conquista continental, empezó a formar parte de otras más lejanas. Convertido en gran imperio, desde hace casi tres décadas en solitario, el rifle sigue manteniendo su lugar, aunque haya voces que lo pongan en duda. Un icono -para mucha gente, el verdadero- del país.

Martin Luther King era un dirigente afroamericano importante. En el momento de su muerte, el principal. Tenía fama de pacifista, por aquello de que no defendió el uso de la violencia. Se le catalogó también de moderado, distante de lo que representó Malcom X o lo que en esos años estaba naciendo en forma de Panteras Negras. Una imagen, la del negro bueno, con un claro tinte paternalista, que es la que han pretendido que pasara a la historia. Tras su asesinato, claro, porque el hecho de que tuviera el fin que tuvo, demuestra que era peligroso. 

Si es cierto lo de su apuesta por la paz, no lo es tanto lo de su moderación, al menos si es entendida de una forma edulcorada. Y es que Luther King fue claro cuando hablaba y también cuando actuaba. Fue capaz de entender las raíces del problema que vivía la comunidad afroamericana en EEUU. Para él no era sólo cuestión de derechos civiles, lo que era importante, por supuesto. La clave se encontraba en la justicia social. Y ésta no existe en una sociedad capitalista. Por eso apeló al socialismo: "si queremos alcanzar una igualdad real, los EEUU tendrán que afrontar una forma modificada de socialismo". Y  criticó la guerra de Vietnam, que estaba en su momento culminante en esos años: "Estamos gastando todo este dinero en muerte y destrucción, y no el dinero suficiente en la vida y el desarrollo constructivo". Demasiado para el sistema.

La situación de su comunidad lo era por su pobreza y por su condición racial. Algo que todavía perdura, porque apenas han cambiado las cosas. Ya no hay leyes que discriminen a sus gentes, al menos las descaradas de la segregación, pero sigue habiendo injusticias en forma de pobreza, marginación y discriminación.

(Imagen: viñeta de Vasco Gargalo, en Rebelión      

martes, 3 de abril de 2018

El paisaje ideológico de la Semana Santa

Sonido de tambores, trompetas, bandas de música, campanillas, campanas...  De saetas, oraciones, himnos, gritos... De murmullos y -¿por qué no?- de silencio.

Olor a romero, incienso y a cera de las velas derretidas.

Autoridades civiles presidiendo o acompañando  procesiones. Ministros y ministras, presidenta de Andalucía, alcaldes y alcaldesas, dirigentes políticos... Puede que en mayor número que otras veces, pero, en todo caso, haciendo ostentación de su presencia para exhibirse ante la gente. Vestidos y mantillas de luto, trajes con corbata y, si procede, con medallas de cofrade. Golpeo de mazas para que se levanten los pasos. 


Unidades del ejército y de los cuerpos policiales cargando imágenes o desfilando. Legionarios que en Málaga se han exhibido marcialmente entonando ser novios de la muerte. Con ministros que los acompañaban con su mirada y con su canto. Y entre ellos, el ministro del orden que en la capital sevillana escuchó una loa a su persona al grito de ¡arriba de España! Y legionarios que en algunas ciudades de Catalunya han dejado constancia de su amor a la patria española. 

Se han seguido viendo imágenes de sangre. Como la vertida desde las espaldas que se azotaban sin cesar o la que manaba del roce cuando eran empaladas. O la de los pies que caminaban descalzos cargados de una cruz. Se ha seguido anunciando la concesión de indultos a petición de cofradías. Y hemos sabido del sermón de un Obispo que, haciendo un ejercicio de retorcimiento retórico, equiparó la pecaminosa "ideología de género" con la Inquisición.     

He visto en directo a mujeres cargando pasos, cuando antaño eran apartadas y denigradas en esas tareas porque se decía que eran cosa de hombres. Y a niños y niñas, también, aun cuando lo hicieran con pasos de menor peso. He visto una procesión en la Coria cacereña donde sólo desfilaban mujeres de todas las edades.

Hace unos años el que fuera obispo de Málaga durante el tiempo de la Transición, Ramón Buxarrais, dijo que la Semana Santa de esa ciudad era “una realidad religiosa popular organizada por la burguesía malagueña con el aplauso unánime del pueblo”. Unas palabras que pueden extenderse al conjunto de actos religiosos que se celebran durante esos días. 

Lucha entre el pasado y el presente. Manifestación de lo popular y del poder. Expresión de lo divino y de lo humano. Devoción, pasión, ostentación, exhibición... Todo un totum revolutum que nos transporta a un pasado que sigue invadiendo el presente. Y todo, entre banderas rojigualdas a media asta por doquier.

domingo, 1 de abril de 2018

El regreso del poeta Remigio González "Adares" a su Corrillo

A finales del año pasado se inauguró en la plaza del Corrillo de Salamanca una
escultura dedicada al poeta Remigio González "Adares". Obra del artista, también salmantino, Agustín Casillas, se recuperaba así la presencia de quien desde décadas había ocupado ese bello rincón de la ciudad castellana como un espacio dedicado a la poesía. 

Sentado entre columnas y bajo dinteles, cuando no yendo de un lado para otro de la pequeña plaza, era donde vendía sus numerosas obras, pero también donde conversaba con la gente, trasmitiendo cálidamente su manera de entender la vida y la literatura. Fue el espacio donde construyó lo que él mismo denomino su cátedra de poesía. 

Bohemio por excelencia, pasó a ser un elemento casi natural del paisaje urbano, ataviado con sus ropas sencillas, su poblada barba blanca y, por supuesto, su gorra campera. Nacido en un pueblo del este salmantino, cercano al río Tormes, siempre mantuvo el aire de quienes han retozado por la tierra que se labra para que broten sus frutos. El aire de la imagen, pero también de las palabras y de los versos.  

Fue protagonista de una vida que construyó entre sus orígenes rurales, el trasiego de la emigración por otras provincias e incluso Francia y su definitiva estancia en la capital de la piedra dorada. Fue por ello un hombre de oficios variados, lo que no le impidió que su afición por la poesía acabara siendo su razón de ser en la vida.

Pocas veces hablé con él, pero en muchas ocasiones pude sentir el goce de sus poemas. Primero, cuando aparecían en las páginas de El Adelanto, casi siempre con motivo del Día de la Poesía, acompañados de otros escritos por poetas locales (Josefina Verde, Aníbal Núñez, Félix Grande García, Jesús García Ledesma...). Uno de ellos, con título "Primavera descuidada (El hombre)", quizás de finales de la década de los setenta, reza así:

                                           El hombre, su mano
                                                        y su propio asesino

Entrada ya la noche en la crisma del hombre
más allá de la calle
puñada del humo.
Se acerca así el que llega
miserable a ser preso
lo vano del poder.
Pero no hagáis tampoco más la calavera
con el puño de la estrella.
Acribillar las purgas.
Devolver vuestra mirada a ver si estáis
en el diente del verdugo
acuchillado.
Entrada ya la noche,
quizás otro traidor repita sus maracas
por aquello de que no es.
Ataca como es su flor de luto.
El hombre desafía, como se va a morir
en la brutalidad con todos sus amigos.
¡Escucha 
y oye, hombre,
zapato y tierra 
fría!
Mientras la tierra entierra a su manera,
el mar se bebe el fondo de otro ahogado sin noche.
El hombre que asesina vivirá en él.
El mosquito necesita una bombilla,
y Jota-R. nos regala un calambuco.
El hombre,
su mano
y su propio asesino -el hombre-
no se ayuda de la realidad a pesar de saber
que nació igual que el trigo.

También pude sentir sus poemas cuando los leía en sus propios libros, de los que poseo algunos. En Vuelo de papel (1981), que dedicó a Carmen, su nombre y espíritu transita a lo largo del poemario, como ya hizo en otras de sus obras. En "Delante de tu ayer" nos cuenta:

Por los romances niños
hierbas altas
del nombre,
voy a entender tus bucles.
Dejo una huella más
encima 
de la tierra.
Tu cielo participa
de lo nacido
antes.
Han sonado sirenas.
Tropiezas convencida en tus reinados.
Carmen, porque delante de tu ayer,
hay ortigas inquietas.

En Huellas que no disimulan (1997), publicado cuatro años antes de su fallecimiento, la presencia de la muerte es frecuente, como también son permanentes las alusiones a sus recuerdos, que se enhebran para ir tejiendo el panorama de su vida. "Viendo crecer a los niños", el último del libro, bien puede servir de muestra:

                                 Lo mejor de mi vida fue vivir
                                           lo peor de mi muerte
                                           lo que no me ha ocurrido

La tierra diome el cuerpo
los ojos diome el sol
el camino la edad y el viento me hizo niño
la sombra el apellido y el alma que hoy resisto
me la regaló el fuego.

El camino me llevó de la mano
y cuando más frío hacía
me dejó abandonado ya sin alma.
Conocí a una mujer y no era ella. 

La huella que hoy resisto me permitió bailar.
La madre que me tuvo aún me espera.

El ruido del caballo y la piedra que sufre 
hoy respiro.

¡No me preguntéis
de dónde soy
llegado!
En cierta ocasión, en 1980, nos sorprendió con sus "Las coplas del cura de Galisancho". Y no sólo por lo que contaba en ellas sobre el crimen del protagonista y el ajusticiamiento de sus autores, sino, ante todo, por la forma como las difundió. Acompañado de un músico que tocaba algún instrumento -no recuerdo cuál-  iba recorriendo las calles del centro histórico de la ciudad. Y mientras recitaba los versos que entonaba con una "música o tonadilla" que había "recogido y sin saber de dónde", alguien repartía la hoja de color rosa donde estaba impresos los versos. Una música conocida con ritmo de jota charra, que puedo entonar todavía. Las coplas empezaban así:

En este pueblo que cuento
pueblo de liebres carnívoras
acaeció que estos hecho
tienen ya fechas antiguas.

Para acabar, hasta completar el total de 48 estrofas, con cuatro versos lapidarios:

Y aquí remato lo dicho
dicho así para el más majo
que el que la hace la paga
como ocurrió en GALISANCHO. 

No puedo olvidarme tampoco de su participación en uno de los primero de mayo habidos durante los años de la Transición. Concretamente el de 1978, cuando hizo de presentador de un acto llevado a cabo en el parque de La Alamedilla. Entre cultural y reivindicativo, su versos se fueron mezclando con las intervenciones de representantes sindicales y vecinales, y las diversas actuaciones musicales de artistas locales.

He sabido que murió de la enfermedad de Parkinson. Examinando la dedicatoria que me hizo en octubre 1985 en Vuelo de papel, ya estaba palpable en su escritura. Pese a ello puede leerse: "Dedicado a Jesús a esta hora que solanea se dibuja sola con un toque de música".